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¡Cuidado con las luces de la victoria!


Nada aumenta más la seguridad que el triunfo o la victoria, pero ¡cuidado! que pueden ser pésimos maestros si no se saben manejar. Pueden hacernos pensar que se deben sólo a las decisiones que tomamos e ignorar algunas otras variables que quizás han tenido influencia en el resultado.

Cuando tenemos éxitos es muy probable que concluyamos que nuestros talentos y el modelo que estamos aplicando en este momento o la estrategia que estamos llevando a cabo son las verdaderas y únicas razones del mismo. Incluso le damos poco crédito a cuestiones que tienen que ver con la historia de la organización, el contexto social o económico u otros eventos que quizás estén jugando un rol relevante.

El éxito aumenta la seguridad en nosotros mismos. La confianza en nuestras capacidades y talento es importante, pero demasiado nos hace ¨confiados¨, lo cual nos induce a pensar que no debemos cambiar nada.

Sin confianza no podemos tomar decisiones o tomar ciertos riesgos sobre proyectos futuros. Pero demasiada confianza puede llegar a derivar hasta en ceguera o soberbia. En las organizaciones de hoy, el líder no se considera un sabelotodo que baja las órdenes a sus subordinados, sino que se da la posibilidad de decir ¨no sé, pensemos juntos¨. Nada aumenta más la seguridad que el triunfo o la victoria, pero ¡cuidado! que pueden ser pésimos maestros si no los sabes manejar. Puede hacernos pensar que el éxito se debe sólo a las decisiones que tomamos e ignorar algunas otras variables que quizás han tenido influencia en el resultado.

Cuando erramos solemos preguntarnos ¿por qué? Cuando tenemos éxito es menos común hacernos esa pregunta.  La tendencia es no investigar las causas del buen desempeño. Cuando creemos que tenemos la clave del éxito o nos quedamos en una zona de confort es cuando dejamos de aprender. Es la antesala al fracaso.

Largos liderazgos en las organizaciones pueden cegar a los ejecutivos o directivos. Las circunstancias no son siempre las mismas. Las estrategias utilizadas en el pasado quizás ahora no funcionen. Es clave renovarse o reinventarse de manera permanente.

No se deje enceguecer por las luces de la victoria.